ESTA HISTORIA PUEDE SER VERDAD O PUEDE SER MENTIRA, PUDO PASARME A MI O A ALGUIEN ME LO CONTO, NO SE; PERO LO QUE AUN NO ME EXPLICO ES PORQUE SE TANTOS DETALLES...
Con el andar del tiempo todo va cambiando, todo va transformandose para bien o para mal, cambia las personas, el paisaje pero sobretodo va cambiando la ciudad, en donde crecí muchas cosas siguen como en antaño, el parque dónde aprendí a andar en bicicleta, aquella pendiente que baje tantas veces en la avalancha junto con mis hermanos y como consecuencia rompimos muchos pantalones y nuestras piernas conservan las cicatrices de aquellas tardes inolvidables; cambiaron la banqueta dónde tantas tardes disfrute jugando a las canicas con mi hermano, taparon con asfalto aquella "pequeña tundra" dónde de muy chiquitos armabamos pasteles de lodo, sigue ahí la banqueta dónde pintabamos los juegos de aquellos tiempos para divertirnos por las tardes, en la humilde casa de la abuela quedan vestigios de cuando fuimos a la luna, se fue aquel ropero dónde algunas veces nos escondidos para asustar a algún inocente, esos árboles que plantamos que se han hecho viejos con nosotros alcanzando casi el cielo dónde tal vez nunca llegare, pero hay algo, una casa, que aunque no era mía, sino de la familia de unos buenos amigos, ahí en esa casa en ese pequeño patio con esa canasta de basketbol disfrutamos de tantas tardes, tantas alegrías tantos buenos momentos, fue la guarida de tantos buenas experiencias, nos vio crecer durante nuestra adolescencia, nos vio cambiar de niños a hombres, nuestras primeras borracheras fueron a su lado, si esas paredes que fueron testigos de nuestras aventuras aún estuvieran de pie contarían todo eso que vivimos, todo lo que tan sólo en nuestra mente y en nuestro recuerdo vivirán, esos amigos se han vuelto desde hace años mis hermanos, ya no los visitó con tanta frecuencia como antes como quisiera, por cuestión de tiempos y distancia, pero siguen siendo personas entrañables para mi y cuando llegó a verlos, me da mucho gusto; más de 10 años de conocernos se dicen fácil, pero es una gran parte de vida, le agradezco al destino que me dio la bendición de conocerlos, de tenerlos en mi vida; echó tanto de menos esa casa aquellos muros, testigos mudos. Sentí "feo" cuando supe que la venderían y fue peor, cuando vi que demolian las paredes me parecía oír que se despedían que agradecían que las inundabamos de risas, que las hicimos más alegres y que con ellas se llevarían una gran parte de mi vida; pero se que todo lo que viví en compañía de mi hermano y mis amigos en esa morada no se olvidará aunque hayan derrumbado esos muros porque la amistad y el lazo que con ellos me une nunca va a ceder y solo se hará más fuerte con el paso de los años.
CALYPSO
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