Si en esta vida nos encontramos fue más que solo para acariciar el cuerpo, tal vez nuestro destino siempre fue acariciarnos el alma.
Tal vez después de todo nunca fuimos tan diferentes, éramos tal vez más iguales de lo que siempre creímos, nuestras almas tal vez gemelas.
Ahora ya no nos volveremos a encontrar solo quedará perseguir esa visión, un espectro, el ente incorporeo con el rostro cubierto por el velo de lo que no nos dejo estar juntos y que muy a mi pesar solo deja ver algunas de tus facciones. Y se que si algún día se llegara a develar por completo solo dejaría ver el paso del tiempo y de todo lo que se quedo inconcluso.
No se que haces, ni en donde estas pero se que fuimos hechos el uno para el otro y si en esta vida no pudimos coincidir en el corazón y en la piel, la muerte se encargará de ponernos el mismo y los eliseos serán perfectos para la eterna felicidad que la terrenal vida nos negó.