Esta semana dedico el espacio a el hombre que me inspiro a escribir, quien me dio las pautas para hacer mis primeras lineas, tal vez notaran alguna similitud en la forma de escribir de un servidor y este autor, y es tan solo porque en cada uno de mis textos quiero rendirle un homenaje.
"CUANDO MIRAS DE REOJO.
SI ALGUNA VEZ HAS MIRADO DE REOJO EL ANDAR DE LA GENTE, AQUELLA BICICLETA SIN FATIGA, LAS MAÑANAS Y LAS TARDES, LAS NUBES TACITURNAS, EL TRANSCURRIR DEL TIEMPO, ENTONCES SABRAS DE LO QUE HABLO.
Si alguna vez has mirado de reojo las oportunidades que se te escapan, el aletar de algunos angeles, el dolor que nos acecha,la felicidad de los niños, las sonrisas cotidianas, quiza no te hayas dado cuenta de que la maldita costumbre de estar concentrado en cosas mas triviales. A mi suele pasarme con mas frecuencia que estoy sentado en algun parque fumando como si esperara a que tramiten mi obituario, mirando de reojo y pensando en nimiedades. Y veo pasar fugaces a los enamorados. Y tambien a los perros vagabundos, a los escolapios, a la mujer de mi vida. Mirando de reojo apenas he visto pasar el raudo pasar del tiempo, los caprichos del destino, mis peores momentos, las ruedas de mi pasado, la avalancha del olvido. Si, creo que por no distraerme ha dejado pasar demasiadas veces al amor de mi vida: a veces de jeans, otras en minifalda, en converse y hasta en zapatillas. Mirando de reojo y por no concentrarme, he visto pasar un desfile de maravillas: aquella mujer de cintura breve, la chava de hoyuelos en las mejillas, la chica que sonria como los amaneceres, la guapa de ojos verdes, aquella hermosura de cabello corto, ese monumento al deseo, la que caminaba como si tuviera alas. Tantas y tantas mujeres que he dejado pasar sin que me atreviera a mirarlas a los ojos, sin intentar que su sonrisa se congraciara con la mia, nomas por estar distraido o pensando en otra pendejada de esas que nos quitan el tiempo y hasta el sueño. Si, debo reconocerlo, he desperdiciado demasiadas horas mirando de reojo la vida.
Cuando miras de reojo, a veces por timidez y casi siempre por distraid@, se te escapan los momentos memorables, los atardeceres calidos, las noches luminosas y los caminos mas emotivos. Cuando miras de reojo, agobiado por las deudas o acechando por tus miedos, te estas perdiendo las mejores cosas, los momentos climaticos. Siempre ha sucedido. Y seria bueno que ha estas alturas nos dejaramos de tonterias, que despertaramos con entusiasmo y salieramos a la calle como si estuvieramos de vacaciones: con las manos en los bolsillos, mirando de frente a nuestros semejantes, sonriendole a los transeuntes, brincando como niños que quieren alcanzar las ramas de los arboles. Si, estaria genial que desde ahora mismo nos dieramos chance de correr como escolapios en el recreo, que acariciaramos a ese perro vagabundo, que nos sentaramos en la banqueta y saludaramos a los ciclistas igual que si fueramos los mensajeros de nuestro destino. Seria estupendo que dejaramos de mirar de reojo a las chicas que caminan por la acera y gritarles con la mirada que no hemos visto a nadie tan guapa. Y por que no, invitar a alguna de ellas a comer un helado, a caminar sin prisa, a platicar de los asuntos mas triviales o de los libros que deberian leer. Quien quita y en una de esas se convierte en la mujer de tus sueños, esa que tantas veces solo has visto pasar cuando miras de reojo el trancurrir de la vida.
Yo soy de esos que han perdido demasiado tiempo mirando de reojo. Y asi se me han transcurrido los dias, uno tras otro, hasta formar una pila de despojos. Si, yo soy de esos que he mirado de reojo como se vestia una mujer despues de salir mi cama. Y me perdi el horizonte de su belleza a contraluz, el rubor de sus mejillas, el perfil de sus alas, la silueta perfecta de sus senos. Yo soy de esos tontos que espian de reojo las manias de las mujeres qie han estado a mi lado: aquella que no me dejo heridas, la chica que intento amarme, la que de canso de mis rutinas, la que huyo a tiempo, la que pretendio cambiarme, la que no alcanzo a quererme, la que me desterro al olvido, tambien aquella que maldijo mi nombre y, por supuesto, la aue siempre me miraba de reojo los defectos. Yo soy de esos como el poeta Eden Juarez, ya no quiere mirar de reojo. No, yo "no quiero morir con el costillar completo,/ ni con las manos mudas de tanto callar te quieros,/ pero no quiero vivir con la sonrisa beata/ del que nunca supo amar sin tomar venganza". Porque me he cansado de no saborear las mejores cosas, de no mirar a la cara, de no contemplar las curvas de una mujer imperfecta, de no alegrarme con las miradas buenas y de los pasos gigantes que persiguen sueños y horizontes. Yo soy de los que miraban de reojo, hasta ahora. Yo soy de los que ya no quieren, no ya no, que se me agote el tiempo mientras la vida pasa rauda frente a mis ojos que miran de reojo y con desconfianza. "Yo soy de los que van a ninguna parte,/ de los que al sentir amor saben que han llegado./ Vengo de donde me leen, no de donde me nombran./ Estoy buscando lo mismo que tu: la paz, el amor, la felicidad de estar con los mios.../ Si alguna vez sientes que es a ti a quien me dirijo,/ ten la certeza de que asi es y no dudes en contradecirme./ Estoy contando lo que alcanzo a ver-a sentir-/ del universo que habita en nosotros:/ no somos tan distintos, solo a veces estamos lejanos./ Que pases por aqui no es casual,/ estoy aprendiendo una leccion con este encuentro;/ no me dejes con el cuaderno en blanco,/ no permita Dios que permanezcamos callados". Es paladra de Eden Juarez. Te alabamos, señor poeta."
Roberto C.