martes, 15 de abril de 2014

UNA HORDA DE CONFORMISTAS.

ESTA HISTORIA PUEDE SER VERDAD O PUEDE SER MENTIRA, PUDO PASARME A MI O A ALGUIEN ME LO CONTO, NO SE; PERO LO QUE AUN NO ME EXPLICO ES PORQUE SE TANTOS DETALLES...

Los he visto ya caminando por las calles, sentados a mi alrededor en el transporte público, algunos me saludan al pasar todos ellos cabizbajos, de capa caída, los ojos vacíos y sobre sus hombros  todo lo que algún día soñaron con ser, algunas con sus fracasos de la mano que no les queda decirles más que hijo, ellos de la mano de la frustración con nombre de mujer, se tienen que hacer a la idea que es la mujer de su vida, aunque quisieran engañarla con aquella compañera del trabajo que está "de buen ver" pero eso se esfuma cuando recuerdan que apenas les alcanzan para medio comer y los pasajes, se tienen que conformar con lo que la vida les da, ya que ellos nunca lucharon por algo mejor, todo querían que se los dieran en las manos; sus conformistas padres nunca les dijeron que había que esforzarse  para ser mejores, en cambio les enseñaron que había que empinar el codo pero sobretodo les introdujeron en la cabeza dogmáticamente que había que conformarse con la limosna que la vida les diera,  esos mismos que se conforman con ver el fútbol el fin de semana con una cerveza al lado son los mismos que quieren cambia el mundo, si no pueden cambiar ni de canal.
No debería, pero ellos me dan tanta tristeza, esperan a que llegue la semana santa para descansar, sin recordar que ni su alma es suya porque deben el refrendo al usurero que se la empeñaron, pero que más pueden perder si desde hace tanto perdieron la alegría de vivir, su sonrisa es tan mecánica como la máquina que operan en ese trabajo mal pagado, tan fría como su propia conciencia que nunca les hablo al oído para darles un buen consejo o de pérdida decirles que la estaban cagando, todos los días con una fe más discapacitada que indigente pidiendo para un pan, le piden al cielo ganarse la lotería pero no tienen dinero ni para el boleto del sorteo; y si, escasea el dinero tanto o más que las esperanzas pero aún no me explico que al llegar el fin de semana nunca faltara en la casa y en la mano de cada uno de estos infelices una cerveza que mitigue su vacío de amor, su deseo de no ser uno más del montón, uno más de esa horda de conformistas.
Y yo al igual que ellos le pido tanto cosas al cielo, como que me deje por mucho tiempo a mi madre ya que esa mujer que jamás se deja vencer viene de una familia que nunca se conformó con lo que la vida le dio siempre busco más sin ser ambiciosos, solo ser mejor, tengo la suerte que esa sabía mujer pudo darme una carrera universitaria que supe aprovechar y  no conforme con eso mi padre me enseñó el oficio con el que nos dio de comer toda la vida. Es de ahí entonces que tengo el privilegio de ver desde esta perspectiva a todos esos sin ilusiones esos cuerpos roidos que caminan por la calle con más ganas de que les caiga un rayo que de ver un nuevo amanecer.

CALYPSO.

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