ESTA HISTORIA PUEDE SER VERDAD O PUEDE SER MENTIRA, PUDO PASARME A MI O A ALGUIEN ME LO CONTO, NO SE; PERO LO QUE AUN NO ME EXPLICO ES PORQUE SE TANTOS DETALLES...
La llamaba por teléfono cuando me sentía solo, cuando ella me hacía falta y ella a mi me marcaba cuando se sentía necesitada de mi , y a veces cuando alguno de los 2 no tenía molinoo s saldo nos llamábamos con el pensamiento y nos marcamos y lo primero que salía de nuestros labios era esa frase que tanto acabamos escuchar "estaba pensando en ti i u quería llamarte pero no tenía saldo y tenía tantas ganas de escuchar tu voz" y creo que siempre era así, o al menos yo siempre estaba pensando en ella y la vida la podía empeñar por escuchar por un momento su voz; justo en estos momentos a mis veintitantos y con una buena chica en mi mente recordé ese amor un tanto inocente, un tanto malicioso...
Era mi época de secundaria, conocí a Sandra esa niña que llegó a mediados de mi primer año en aquel centro educativo, desde que la vi me gusto, ojos color aceituna, tez morena clara, cabello oscuro ondulado pero sobretodo esa nariz casi perfecta que tanto llamaba mi atención.
Avanzaron los meses y así ese año escolar, fue hasta principios de segundo que, aunque éramos muy buenos amigos, me atreví a dar ese paso hacia el abismo o el paraíso según dónde se vea, y si le dije "quiero seguir conociéndote, pero como más que una amiga" (desde chavo me se me dio eso de las frases rebuscadas), obviamente como siempre lo he hecho no fue todo de improviso, hubo una maquinación anterior, como su casa me quedaba de paso de camino a la mía la esperaba a la salida y nos íbamos juntos, de camino pasábamos por un jardín dónde en una sección crecían unas rosas hermosa, justo casi como ella, entonces el día que le solté la "frase matona" me aventure a robarme uno de esos hermosos brotes para obviamente dárselo a ella, y me dijo que lo pensaría ese fin de semana, obviamente ese fin lo pase ansioso, creo que desde ese momento ya era un adicto a eso del romance, esperaba que llegara el lunes, llegó el esperado día, secretamente llevaba un chocolate para dárselo sin importar cual fuera su respuesta, ya que ante todo era mi amiga. El día transcurrió con normalidad, a la hora de la salida, la espere como de costumbre caminamos por el mismo camino de siempre, pero algo había sufrido un cambio, me tomaba de la mano de manera tierna y eso aunque inocente me hacía sentir bien, y lo mejor vino cuando nos teníamos que despedir, ella me dijo "me llevas hasta mi casa" yo respondí que si, aunque eso implicaba desviarse unas cuadras de camino, la lleve hasta la puerta de su hogar, ese hogar que algunas noches soñé que compartía con ella, pero eso es otra historia, me disponía a decir "nos vemos mañana" cuando me abrazo y me dijo al oído "ahora somos novios y los novios se despiden con un beso", me soltó de ese abrazo inocente y en ese momento, aún inexperto, conocí la magia y llegue al paraíso de golpe, recibí de parte de ese primer amor un beso que me enseñó que todo es posible.
Y así pasaron los meses y el tiempo. Con ella conocí sensaciones que no sabía posibles o que antes de eso no las conocía. Con ella fue mi primer fiesta, fue en casa de ella (aunque no era la de antes ya que se había mudado hace unos meses a algo más grande y cerca del trabajo de su papá) era una casa acogedora, la fiesta, al ser la primera a la que asistía (ajena a las familiares) estaba bien mucha gente bailando, otros tanto más grandes amigos de su hermano bebían, yo contemplaba su belleza tan cerca de mi, eso me hacía muy feliz, una risa tras otra, un beso seguido de una caricia y de una sonrisa más, creo que ese momento de la vida es lo más parecido a la perfección que he vivido, era y es tan bella, con el transcurso de mi último año en la secundaria ese amor inocente se convirtio en algo más allá, más carnal debido la madurez de los cuerpos, las bombas hormonales en las que se convierten, pero nunca fue más allá de un escarseo un tanto subido de tono, y nos disfrutabamos a plenitud tanto como nuestra mente juvenil nos daba.
Y llegó el final de esta etapa bella en mi vida, como todo en esta vida, llegó el momento en que debía decidir mi futuro, y ahí sí que nunca concordamos, ella dejaría de estudiar mientras yo seguiría mi camino en las aulas, con el mismo gusto que nos conocimos y nos dimos el primer beso, así mismo nos despedimos y también nos dimos el último beso ese que llevaré tatuado en la memoria y en el corazón.
Hace unos meses, tal vez un año, en esas casualidades de la vida la volví a ver después de muchos ayeres, tal vez y estoy seguro que no me reconoció a pasado tanto ya el tiempo en mi, mi rostro está marcado ya por el correr de los años, tengo barba y a mis veintitantos representó más edad (al menos eso dicen), pero de eso quien sabe, conocía bien mis ojos estoy seguro que esos no los olvidará nunca porque fueron de ella tantos días y me encontré feliz y sorprendido en ese momento, feliz porque comprobé que los años le habían sentado de maravilla, seguía aún más linda de lo que la recordaba, porque se encontraba con una pareja diría yo "a su medida" aunque menos atlético de lo que pensaría (eso creo yo que era su pareja pero quien sabe) , y sorprendido porque de su mano pendía un pedacito de cielo convertido en carne con forma de un niño que tenía unos rasgos muy parecidos a ella pero sobre todo sus mismos ojos color aceituna que junto con los de su madre voltearon a verme en el mismo instante que volví a suspirar por ella como aquella primera vez, como aquel primer beso, como aquella vez, esa primera vez que me tomo de la mano...
Y me enseñó que amar no siempre es tan doloroso.
****NOTA: La imagen que contiene este blog es ella de quien habló (por cuestiones de privacidad, por el gran cariño que tuvimos y sobretodo por respeto la opaque) es el único recuerdo físico que conservo de ella, es una foto que me regaló una tarde, lo guardo celosamente en un cofre junto con cosas valiosas, pero guardo más celosamente recuerdos que tengo de ella y de lo que a su lado viví en mi mente.****
CALYPSO.
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