miércoles, 4 de diciembre de 2013

EN EL VIEJO CRUCE DE CAMINOS.

ESTA HISTORIA PUEDE SER VERDAD O PUEDE SER MENTIRA, PUDO PASARME A MI O A ALGUIEN ME LO CONTO, NO SE; PERO LO QUE AUN NO ME EXPLICO ES PORQUE SE TANTOS DETALLES...

Recuerdo cuando viajaba en el bus, ella miraba hacia la ventanilla, mientras yo miraba su perfil hermoso, en un momento ella giro su cabeza moviendo su hermosa cabellera carmín, me sorprendió contemplando su belleza, solo me sonrió, y yo fiel a mi cobarde costumbre solo atine a esquivar su amable gesto (más bien su mirada que me fulmino), en ese instante mismo pensé "que pendejo!! Le hubiera sonreído también"; voltee de inmediato para encontrarme de nuevo con su mirada, fue en vano, miraba -quien sabe que- de nuevo a través del cristal.
Bajo calles adelante del colectivo, pude haberme bajado igual y seguirla pero pensé: "nel seria muy forzado y me vería muy perro, si la vida lo quiere nos volveremos a encontrar". Lo que si comprobé al verla caminar por un momento en la acera, es que lucía estupenda aun en penumbras.
Y si, la vida lo quiso, tiempo después la volví a encontrar en el bus, me encontré sentado ahora a su lado, al lado de esa chica de sonrisa amable, melancólica y perfil hermoso. Igual no pude hablarle, pero me tomo por sorpresa cuando no bajo del colectivo en el mismo lugar que lo había hecho aquella primera vez.
Entonces cuando me incorpore y me dispuse a bajar sentí su movimiento a mi espalda, entonces cagado de sorpresa me di cuenta que bajaría en la misma esquina que yo, descendí y tal cual me dicto mi conciencia extendí mi mano y la ayude a bajar del colectivo, volvió a brindarme aquella sonrisa que fulmino mis sentidos seguido de un gentil "Gracias" que solo pude responder con un "de nada" lleno mas de nervios que de otra cosa. Cruce el camino con miedo a mirar hacia atrás y ver como se desvanecía aquella fantasía que -según yo- había hecho mi mente o en el mejor caso ver a donde vivía. Pensé que por algo pasan las cosas y me di ánimos para decirme que la próxima vez la abordaría-solo para justificar mi falta de valor- y así seguí encontrándola, a veces diario o a veces de forma intermitente; y si, la ayudaba a descender  todas esas veces del bus, alguna vez sin querer vi donde entraba, es mas vivía a unas casas de la mía, pero-como suele pasarme siempre- nunca materialice el hecho de preguntarle siquiera su nombre.
Y entonces, mucho tiempo después coincidimos en una reunión de una amiga que no sabíamos que teníamos en común, me acerque y le dije "Hola" ella se sorprendió al escuchar mi voz a su espalda, volteo y lo primero en lo que mis ojos se clavaron fueron en su sonrisa y después en la brillantez de sus ojos. Esa vez platicamos, me conto que había estudiado Diseño Grafico y muchas otras cosas, como que seguía viviendo en la misma casa y que de su balcón vio cuando me mudaba aquel diciembre, recordamos aquella primera vez que "nos" vimos me dijo que esa ocasión iba a imprimir algo a un ciber-que por cierto sigue allí- porque su computadora esa tarde se había vuelto loca y en la facultad no había tenido tiempo, por eso había bajado esquinas antes de donde "vivíamos"; ya entrados en confianza le confesé que desde ese día había sido la chica de mis sueños-textual porque llegue a soñarla varias veces- ella fiel a su sensatez me dijo que ella también desde ese día noto que "algo" le parecía interesante en mi y que acabo de saber que era cuando la ayude por primera vez a bajar del bus, dijo que tal vez porque era un caballero-será mi educación porque no vestía como caballero, más bien como un gánster de LA- y me dijo que igual se había "enamorado platónicamente" de mi pero que yo era muy serio o en el peor de los casos muy mamon-suelo causar esa primera impresión siempre, pensé- pero que igual que yo nunca se animo a decir "Hola" porque también era muy tímida o como ella se llamo "muy tonta" y remato diciéndome: "pero ya me cure de esa enfermedad, ya no suelo complicarme tanto la vida, ahora solo dejo que fluya y si algo se va a dar se dará si no, no hay que forzar nada".
Y si, terminamos esa noche juntos, en una habitación que yo conocía solo en sueños, en la que me había soñado con ella; su cuerpo desnudo se veía igual a toda luz, como cuando lo vi "vestido" en penumbras aquella primera vez; y nos dimos la pasión que habíamos estado guardando para ambos desde hace tanto y la noche nos fue insuficiente, pero nos brindamos en totalidad. Al siguiente día me despedí de ella, con un beso en la boca, aun inundada de deseo, sin promesa de algo posterior, es mas sin siquiera hablar, salí de su casa y me sorprendí al verme parado de nuevo, después de tanto tiempo, en ese cruce de caminos tan conocido para mi, en aquella calle donde al fondo vi esa casa que me vio crecer en mi etapa de universidad y la esquina donde conocí aquella chica de mirada fulminante y sonrisa melancólica y que el destino fiel a sus caprichos, desde ese día no volví a ver.

CALYPSO

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