miércoles, 20 de noviembre de 2013

EN BRAZOS DE LA LUJURIA

ESTA HISTORIA PUEDE SER VERDAD O PUEDE SER MENTIRA, PUDO PASARME A MI O A ALGUIEN MAS NO SE. PERO LO QUE AUN NO ME EXPLICO ES PORQUE SE TANTOS DETALLES.

Alguien puso esa cancion que le gustaba tanto a ella. Los Decadentes tocaban "un osito de peluche de taiwan" y ella miro al chico que manipulaba el I-pod.

El volteo y le sonrio. Ella desvio la mirada. No le gustaba verse sorprendida, asi que encendio un cigarro. Tarareo su parte favorita "Un osito de peluche de Taiwan/ una cáscara de nuez en el mar,/ suavesito como alfombra de piel,/ delicioso como el dulce de leche". la reunion era en casa de un amigo de su amiga, asi que no conocia a gran parte de los invitados. "Hola" la saludo el chaval aquel y le extendio una Corona, "¿quieres?". Ella no se pudo resistir y le dio las gracias. "Tambien me encanta esa rola", le volvio a sonreir, la desarmo aquella sonrisa. Ella cambio la conversación de nuevo hablando de la cancion que hacia un rato habia terminado, el poso su brazo sobre la mano de ella, sabian el juego de cada uno, ambos rieron aunque eso era ya solo un cliche.

Aquello fue el comienzo de una relacion muy accidentada. Salieron juntos esa madrugada y por ser viernes tardaron mucho para encontrar un hotel con habitacion disponible. El deseo no sebe de pretextos, ni necesita justificaciones. Ambos se necesitaban, lo supieron desde que cruzaron sus miradas. Si, se conocian poco, pero sus besos y caricias se complementaron a la perfeccion. Ella venia saliendo de una relacion enfermiza y el llevaban rato sin un amor estable asi que se habia acostumbrado ya a amores de unas horas. Ambos se entregaron sin reservas, con ganas de encontrar refugio antes que la tempestad de recuerdo le volviera a inundar los ojos. "¿Me quieres?" se acurruco ella en sus brazos. "Esa es una pregunta demasiado fuerte", dijo aquel. "Contestame, por favor", lo miro a los ojos. "Me gustas mucho,pero tanto como quererte…" . La chica lo interrumpio queriendo escuchar una mentira piadosa. "Me trajeron aquí tus caderas no tu corazon", parafreseo a Sabina, que siempre a sido un canalla en eso de abofetear al amor.  Ella no pudo contener una lagrima y se aferro a la esperanza: "Ojala algun dia me quieras". el la beso en la frente y solo repitio "ojala". Afuera una ambulancia presagio con su uiuiar que un corazon estaba en shock...
Uno mas.

CALYPSO

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